21 julio, 2008

Beach

Hoy no hay curiosidad ni tonterías que encuentro ni inventos raros ni vídeos... Hoy os dejo un minirelato que he escrito yo misma para conmemorar las 1.000 visitas que lleva mi blog.

Por si me preguntáis no es una experiencia que me haya pasado, simplemente vi a dos personajes de un anime en un opening y me vino la inspiración.

El título del relato es Beach y me gustaría que me diéseis vuestra opinión.





Era una tarde de verano como cualquier otra y el calor continuaba azotando la playa en la que sólo quedábamos nosotras ya que el resto de la gente había desistido de aguantar tan caluroso día.

- Tenemos la playa para nosotras solas… otra vez – me dijo medio resoplando mientras sonreía.

Esa sonrisa era más resplandeciente que el propio sol que tanto se hacía notar y yo solía decirle que con esa sonrisa era capaz de hacerle competencia al propio astro.

Yo únicamente le contesté devolviéndosela mientras corría hacia el agua en busca de un poco de refresco. A esas horas siempre nos bañábamos para mitigar un poco el calor y, como era de espera, ella me siguió sin poner ninguna pega.

Nadamos un poco para habituarnos a la temperatura del agua pero poco tardarnos en jugar con las olas, ese vaivén que llevaban nos apasionaba y hacía que nos riéramos tontamente. Nuestras risas y voces retumbaban en toda la orilla pero no nos importaba ya que no había nadie a quien molestar.

Las olas comenzaron a hacerse más altas y llegaban con más fuerza pero nosotras seguíamos con un juego que inventamos a principios de verano. Trataba de intentar averiguar una película o serie simulando una escena del la misma en el agua.

Pensaréis que estamos locas pero somos muy felices siendo así o por lo menos nos reímos que de eso consta el juego.

De pronto una ola hizo que perdiéramos el equilibrio intentando separarnos pero ella, no sé cómo, agarró mi mano con fuerza pero la ola nos remolcó hasta la misma orilla.

- ¿Estás bien? – me dijo con un tono que denotaba preocupación acompañado con una mirada que pocas veces antes le había visto.

Ella estaba justo encima de mí, con su mano aún entrelazada con la mía. Sentía su cuerpo sobre el mío. ¿Cuántas veces había soñado con eso? Estábamos tan justas, tan cerca la una de la otra que un simple movimiento de mi cabeza lograría lo que tantas veces había pensado: darle un solo beso. Notaba como el agua acariciaba mis pies. Ella no se movía, estaba apostada encima de mí casi sin inmutarse esperando una respuesta por mi parte. Mi mente no reaccionaba, no sabía qué decir pues toda ella nublaba mis sentidos, mi capacidad de pensar, necesitaba algo que me sacara de esa especie de trance en el que había caído. Tan solo cuando apartó el pelo de mi cara con su otra mano reaccioné.

- Sí, pero no te muevas que se me ha descolocado el bikini y no quiero que nadie me vea el pecho – dije aún sabiendo que no había nadie cerca.

Mientras pensaba la forma de ajustarme el bikini sin soltar su mano, pues ella no hacía ningún movimiento que me indicara que la fuera a soltar. De pronto vi como su mirada se quedaba fija en mi rostro, sus ojos vagaban de los míos y se desviaban a mi boca en cortos espacios de tiempo.

- ¿Qué te pasa?

Mi pregunta fue ahogada por un beso. Un leve roce de labios que me llevó de nuevo al mundo de fantasía del que siempre había intentado huir desesperadamente. No quería confundir el amor con la amistad, no otra vez, no quería estropear lo que tenía con ella. Pero ese beso había sido un paso de ella.

- Quería besarte… desde hace mucho tiempo – me dijo con esa sonrisa que tanto me llenaba mientras acariciaba mi brazo con la mano que le quedaba libre.

- Pues besar lo que se dice besar… no ha sido un beso – contesté con voz temblorosa.

Esa fue una típica gracia mía, algo que siempre usaba para restarle importancia a las cosas, lo hice para intentar ocultar que me había gustado, para enmascarar lo que sentía por ella ya que no me quería exponer nuevamente.

Esbocé una tímida y forzada sonrisa esperando su respuesta.


- Lo sé – admitió -, pero eso ha sido suficiente para saber que no quiero otros labios que no sean los tuyos – dijo acariciando mis labios con sus dedos -, que no quiero ver otra sonrisa que no sea la tuya – me sonrió mientras apretaba más mi mano – ni otros ojos que no sean estos a los que ahora miro.

Dejó de hablar por un momento para darme tiempo para asimilar todo lo que me estaba diciendo. Sinceramente en ese momento no sabía ni donde me encontraba sólo sabía que mirando al frente la tenía a ella. Hacía tan sólo unos minutos para mí era alguien inalcanzable, era mi amiga y no podía pasar de ahí, pero ahora… ahora estaba tan cerca.

- Todo eso que te acabo de decir – dijo cortando el hilo de mis pensamientos -, todo ello es suficiente para saber que sólo te quiero a ti.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy buen relato, ¿tiene algo de autobiográfico?, el amor es el amor, aquí en México, España o Argentina, debe ser incondicional. Saludos.

Amixeh dijo...

xDDDDD

No tiene nada de autobiográfico... simplemente me imaginé la escena, la vi en mi cabeza y pensé que debía escribirla.

Besitos Cuervo!!

––––•(-•Daniela•-)•–––– dijo...

Ay es precio!!! Me encanto. Deberias poner mas cositas que escribes.

Me encato en serio. Muy bien escrito.

Besos guapa. Y gracias por estar simepre hay